Erik Satie

Autor reconocido de la bohemia francesa del “fin de siècle”, a caballo entre el cabaret, el simbolismo y los movimientos místico-religiosos como los Rosacruces, y las vanguardias (con especial énfasis en el dadá), Satie nunca se sintió completamente agusto enmarcándose en ninguna de ellas.
Célibe toda su vida (aunque algunas fuentes aseguran que tuvo una aventura con Suzanne Valadon, acróbata de circo y posterior pintora), con un temperamento solitario que le distanció voluntariamente de hasta sus más reconocidos admiradores (como Ravel, Debussy o el Grupo de los 6), la vida de nuestro protagonista transcurrió en una constante semipobreza. Eso no fue óbice para que desarrollase un portentoso humor canalla y absurdo que contrastaba fuertemente con las composiciones que realmente le dieron la fama: las piezas para piano. Las Gnossiennes, las Danse de travers o su etapa de composiciones místicas, como las realizadas para los Rosacruces (fundó la a Iglesia Metropolitana del Arte de Jesús, el Director, quién sabe si en serio o en broma), destilan una melancolía tan aplastante que llega a rozar lo tétrico. Escuchar su primera o tercera Gnoissiene es como internarse en los polvorientos recovecos de una casa hace tiempo abandonada, casi como un eco de la vida allí transcurrida ahora resucitada por la magia escalofiante de unas pocas notas de piano (porque no son más), como la reunión de espectros de Nathaniel Hawthorne en su Casa de los Siete Tejados. Recuerdo que la primera vez que las escuché, hace ya unos meses, las repetí obsesivamente durante toda una semana, bien lo sabe alguno de mis más allegados. Era una fascinación adictiva.
En el otro lado de la balanza tenemos su “Música de mobiliario”. Su manifiesto propagandístico dirá mucho más de lo que yo pueda resumir aquí:
La “Música de Mobiliario” es básicamente industrial. Por costumbre usualmentese pone música en ocasiones en que la música no pinta nada. Por ejemplo, se tocan “Valses”, “Fantasías” de Opera y otras cosas parecidas, escritas con otro objeto.
Nosotros queremos lanzar una música compuesta para satisfacer las necesidades “útiles”. El Arte no entra dentro de estas necesidades. La “Música de Mobiliario” crea vibración; no tiene otra finalidad; desempeña la misma función que la luz, el calor y el confort en todas sus formas.La “Música de Mobiliario” reemplaza ventajosamente las Marchas, Polkas, Tangos, Gavotas, etc.
Exijan la “Música de Mobiliario”.
No más reuniones, asambleas, etc., sin “Música de Mobiliario”.“Música de Mobiliario” para notarios, bancos, etc…. La “Música de Mobiliario” no tiene precedentes.
Ninguna boda sin “Música de Mobiliario”.
No entre en una casa en que no se utilice la “Música de Mobiliario”.
Quien no haya escuchado todavía la “Música de Mobiliario” no conoce la felicidad.
No se duerma sin escuchar un fragmento de “Música de Mobiliario” o dormirá usted mal.
Fue la primera música ambiental de la historia. Es una de las muchas composiciones que le han catapultado (años después) al título de gran visionario musical. Se adelantó a Stockhausen en su famoso ballet “Parada”, en el que utilizaba máquinas de escribir y hélices de avión, acuñando así el término industrial aplicado a la música.
La trampa de la Medusa era una “comedia lírica en un acto de Erik Satie con música de baile del mismo señor”. Se trata de una pequeña odisea bolchevique que tiene como protagonistas al Barón Medusa y a su criado Policarpo, pero también a un mono disecado, “jueguete mecánico que el barón hizo fabricar para su distracción personal”. Las pocas escenas habladas están interrumpidas inesperadamente por toda suerte de músicas de baile para que el “gigantesco y hermoso mono, disecado con mano maestra” los baile. No es raro que André Bretón le tomase cierta manía al verle demasiado cercano a Tristán Tzara, jeje.
Otras anécdotas remarcables fueron su estreno del Entr’acte -siendo fuertemente abucheado, junto a su amigo Picabia , a la sazón autor de la escenografía. Lejos de abatirse, ambos se pasearon entre el público subidos a un mercedes de cartón, sonrientes y saludando efusivamente- o la composición de Vexations, una pequeña obra coral casi atonal para piano; el autor especifica que queda totalmente prohibida su interpretación si no se toca 840 veces sin interrupción.
Satie era el triste bufón de la Francia del fin de siglo. Sus excentricidades y payasadas contrastaban fuertemente con su triste modo de vida. En sus últimos años vivió en un cuarto minúsculo en el que apenas cabían sus trece idénticos trajes grises de terciopelo. Se dio a la bebida y murió de esclerosis hepática. A su muerte, los pocos amigos que le quedaban (costaba quererle) irrumpieron en su casa, encontrando decenas de pequeños papeles con garabatos absurdos y greguerías por todas partes: en las huecas patas de la mesa, en cajas de puros… Un ejemplo: “Conocí en otro tiempo a un pobre hombre que, por escrúpulos, jamás quiso dormir en su casa, porque decía que su nombre era un nombre de dormir fuera. Este recuerdo no me es desagradable”.
Para rematar, unos fragmentos de su “Jornada del músico”:
El artista debe regular su vida.
Aquí tienen el horario detallado de mis actividades diarias:
Me levanto a las 7.18 h; inspirado: de 10.23 a 11.47 h.
Almuerzo a las 12.11 h
y me levanto de la mesa a las 12.14 h. (…)Me acuesto normalmente a las 22.37 h. Una vez por semana, despertar sobresaltado a las 3.19 h (los martes).
Me hiervo el vino, que bebo frío con zumo de fuchsia. Tengo apetito; pero no hablo nunca comiendo, por miedo a atragantarme.
Respiro con cuidado (poco cada vez). Bailo muy raras veces. Cuando ando voy por los lados y miro fijamente atrás.
Muy serio de aspecto, si me río es sin querer. Por eso siempre me disculpo y con educación.
Sólo duermo con un ojo; tengo un sueño muy duro. Mi cama es redonda y perforada por un agujero para que pase la cabeza. Cada hora, un criado me toma la temperatura y me pone otra.
Desde hace tiempo estoy abonado a una revista de moda. Llevo un gorro blanco, medias blancas y un chaleco blanco.
El médico me ha dicho siempre que fume. A sus consejos añade:
—Fume, amigo: si no, otro fumará en su lugar.
yo gustaria que tus enviaste para mi mail una bella canción de Erik Satie “Danza de Travers” para yo escuchar , en mi email, por favore. Gracias, Amaryllis Crystal, escritora e grand apreciadora del musicas bellas de tu País. Gracias, mui gracias!