La novia del Diablo/ Quinn, Seabury
He aquí mi primera entrada de lo que será una larga serie de críticas más o menos estructuradas acerca de los libros que voy asimilando.
Argumento
El bueno de Jules de Grandin, recurrente detective de lo paranormal en la obra de Quinn, siempre está en el lugar oportuno. En esta ocasión asiste a la boda de la Srta. Hume, cuya familia tiene como tradición desposarse portando un extraño cinturón adquirido de forma más o menos lícita por uno de sus intrépidos antepasados.
El problema está en que poco a poco el mundo asiste a un resurgir de temibles cultos a dioses no demasiado benévolos que la reclaman como concubina del Anticristo. De hecho, el artefacto de marras la legitima como tal y no tardará en ser raptada.
El autor y su época
Nació el día de año nuevo de 1889en Washington. A los once años, tras la lectura de Drácula, comenzó a interesarse en las leyendas sobrenaturales, religiones primitivas, misticismo, brujería, necromancia y ritos fúnebres,temas en los que llegó a ser un auténtico erudito. Estudió Derecho en Washington y fue alistado para combatir en la Primera Guerra Mundial. De regreso a su país, empezó a trabajar como periodista y escritor de relatos, la mayor parte de terror, que enviaba a las revistas pulp de la época, como la famosa Weird Tales, que entre 1923 y 1952 le publicó 159 cuentos -92 de ellos protagonizados por Jules de Grandin-, convirtiéndose así Seabury Quinn en el autor más popular de la historia de esta revista.
Fuente: Valdemar
Crítica
Habiendo leído el acertado recopilatorio Los vigilantes del más allá, cuyo responsable si mal no recuerdo es el omnipresente Jesús Palacios, lo cierto es que la aportación de Quinn con su detective francés palidecía al lado de dos pesos pesados: Carnacki y John Silence, de Hodgson y Blackwood respectivamente. Pero, qué diablos, no estaba mal. Entretenido y digno. Pero, amigos, cuando te pagan a penique por palabra y tienes un público entregado de antemano las cosas cambian. Lo mejor que pudo hacer Quinn velando por su bolsillo fue la peor elección a nivel literario.

Tranquilo, Jules, no son rusos.
La novia del Diablo es un descabellado pastiche sin pies ni cabeza, con personajes desdibujados como el narrador-protagonista o bien demasiado destacados. Es el caso de Jules de Grandin; lo que antes podía pasar como un simpático y exótico detective francés es ahora un sabelotodo excéntrico que apenas permite aportar algo a ningún otro personaje. Para rematar, las coletillas en su idioma nativo acaban exasperando y lastrando una narración que ya de por sí invita a la hilaridad, sin lograr transmitir la menor inquietud.
Es cierto que hay que valorar la situación ideológica, geográfica, social, política… a la hora de criticar aspectos de según qué escritos, pero es que el imperialismo atroz defendido y alabado por la novela no puede pasar desapercibido. Sí, amigos, todos los “malos” son rusos, orientales, africanos… y encontramos al distinguido militar inglés y al intrépido francés , Hiji y Renuard, velando por los cívicos y honrados intereses de Gran Bretaña y La France en África. Por su puesto a costa de masacrar diabólicos hombres leopardo y prometer la restauración de las chozas de los pocos negritos honrados afectados.
Otro de los numerosos descréditos de la novela es la profusión de escenas con hembras a punto de ser sacrificadas por los malvados sicarios de Satán, Baphomet y nosecuantos dioses malignos, todos demandando sangre y pechos al unísono. La futura novia de Satanas está a puntito de ser mancillada varias veces si no llega a ser por las oportunas aparición de De Grandín y sus secuaces en el último momento. Las que no tuvieron esa suerte fueron otras féminas secundarias, violadas y mutiladas con saña. Esto no debería extrañarnos, pues aunque esta publicación fuese pionera en muchos aspectos y cobijase autores de innegable talento, no hay más que echar un vistazo a alguna de sus portadas. ¿Literatura para freaks? No hay duda de que el autor lo daba todo por su público.
En definitiva, un pastiche aventurero-terrorífico con tintes de porno ultralight que hace honor a su condición de literatura pulp -demasiado, diría yo- y que precisamente ahí radica su único valor: el de ser un fiel reflejo de lo que realmente se demandaba aquella época por los muchachos yankees. Bueno, al menos leían.
Calificación: 1/5
Ficha técnica:
ISBN: 84-95741-22-9 ; 978-84-95741-22-6
Autor: Quinn, Seabury
Pallarés, José Miguel , tr.
Título: La novia del diablo
Lengua publicación: Castellano traducida del: Inglés
Edición: 1ª ed., 1ª imp.
Publicación: Alcalá de Henares : Río Henares Producciones Graficas S.L. , 03/2003
Descripción: 240 p. ; 21×15 cm
Encuadernación: rústica
Asombroso y entretenidísimo libro este que comentas, eso si, no asequible para cualquier público por la desinhibición previa que requiere su lectura. Y eso que a mi Grandin siempre me pareció un petulante de mucho cuidado. Si os interesa el género “pulp”, tal vez le interese este enlace:
www.dreamers.com/lospulps
Cambiando de tema: Señor Barón, os envié un privado a la cuenta de miarroba, a tenor del asunto del que estuvimos hablando en su momento.
Qué hay, amigo Ignatius. Encantadísimo de verte por aquí.
Sí que recibí la misiva. Hoy mismo te he escrito, aunque la conexión iba un poco a pedales. Revisa el correo.
¿Te pareció entretenidísimo y asombroso? Canastos, yo lo encontraría absolutamente ridículo y detestable. El punto que le doy es por su valor meramente informativo y porque… soy algo freak, jeje.
Grrracias por el enlace.
Resulta vergonzoso, siendo como es un libro bastante chorra, pero lo reconozco sin vergüenza: me lo pasé como un enano leyéndolo. Creo que desde hace un par de años estoy sufriendo un proceso de puerilización progresivo…
Saludos, maese Mortimer. Las dos nuevas antologias de Seabury Quinn que le comentaba han sido editadas por Rio Henares, que intenta resurgir de sus cenizas con una nueva colección llamada Pulp Collection. En concreto son los números 2/1 y 2/2, creo que se pueden conseguir en la Casa del Libro, aunque no es fácil, ya que todavía hay gente a los de RH les tiene recelo por sus malas mañas previas. Saludos cordiales.