El Proceso
Aviso a navegantes que hayan llegado aquí buscando información de Kafka o explicaciones sobre la obra en cuestión: esta entrada no es un análisis exhaustivo de la misma, ni siquiera puede aproximarse a ello, ni yo soy un experto en el autor, aunque desde luego interés no falta para indagar hasta donde se pueda.
El reciente descubrimiento en Almería de un viejo tomo de obras completas al que ya hinqué el diente en mi adolescencia y que lamentablemente desestimé en el momento (seguramente en favor de algún compendio de relatos terroríficos) me dio la oportunidad de redimirme. Nada menos que El Proceso ha caído en el lapso de apenas 2 días.
Previamente, durante el penoso trayecto en tren hacia allá, leí un par de estúpidos cuentecillos de Rudyard Kipling y releí los alucinantes relatos de M.P. Shiel, a los que pretendo dedicar una entrada con todos los honores, pero nada ni medio cercano a estos niveles. Vaya shock, amigos.
El planteamiento inmediatamente asimilable, y el que uds. verán como sinopsis en infinidad de lugares es el siguiente: un importante empleado de banco es objeto de un proceso judicial del que no conoce nada, ni las causas ni el posible desenlace. De esta manera se ve inmerso en una espiral burocrática que parece no tener fin ni significado.
Pero es tal el cúmulo de lecturas y relecturas de cada personaje o situación, en las que el absurdo y lo patético cobran una especie de enrarecido sentido dando pie a todo tipo de conjeturas psicológicas, sociológicas e incluso teológicas, que sería una tarea extremadamente ardua para una humilde entrada.
No obstante sí puedo adelantar unas cuantas situaciones tragicómicas que seguramente queden grabadas en la memoria de cualquier mente avispada: juzgados casi clandestinos montados en miserables buhardillas de la periferia; abogados idolatrados como profetas ante los que pobres diablos se postran de manera más que humillante con la pretensión de obtener resultados de sus respectivos procesos; agentes castigados hasta la muerte en cuartuchos inmundos no por el hecho de delinquir al haberse excedido en sus funciones, sino por haber sido descubiertos y delatados; pintores, sacerdotes, muchachas preadolescentes… todos al servicio de la “justicia”; miseria, patetismo, absurdo, horror…
Y como colofón, un interesante análisis a la narración desde un prisma histórico (la situación de Kafka como judío y sus motivaciones para escribirlo) y político (marxista):
Leer a Kafka, por Enrique Lihn.
Dado que la absolución completa es sólo una leyenda entre los funcionarios, ¿qué prefieren uds.; la absolución aparente o la prórroga indefinida?
La absolución aparente la tenemos mientras no se demuestre lo contrario, en cambio la prórroga indefinida nos la imponen para mantenernos encadenados. En cualquier caso, como K., no sé la respuesta.
¿Y qué me dice de la paradoja que el clérigo al servicio de la “justicia” le expone en el capítulo de la catedral?
¡Descifrémoslo y obtengamos la respuesta!
Es fácil. Si nadie más llegó hasta esa puerta destinada a él es porque lo sabían. La conclusión es que hay que leer el procedimiento antes de utilizarlo.
Está claro que absolución aparente. En cualquier caso yo sólo sé que esta novela deberia ser adaptada de inmediato por Terry Gilliam o Cronenberg.
Sí me parece una metáfora muy chunga sobre el Estado; no sé si el judío, pero tiene un ocultismo en plan los protocolos de los sabios de Sión que tira pa atrás.
Ahora recuerdo que hace algo más de un año amenazé con pasaros un relato sobre Egon Shiele que conecta en muchos puntos con este relato, sin ser, ni de lejos, tan inquietante y truculento. Y la biografía de Kafka por R. Crumb, reveladora como ninguna. Lo dejo apuntado.
Si teorías sobre el relato las habrá a pares. Busqué documentación y es agotador. Lo más interesante y gracioso es ver cómo diferentes colectivos absolutamente antagónicos se lo apropian en beneficio propio.
¡Ya la adaptó Orson Welles! Si os hace nos la tragamos un día.
Me sumo al tema de la absolución aparente, desde luego todo lo que tenga que ver con apariencias me interesa, howhowhow.
Kafka…qué recuerdos de casillas enchobadas en las cimas de Praga! Debería prestarle más atención, con La Metamorfosis y acomodarse no es suficiente; para mí un castigo por la falta y esto para ti:
¡Una mierda, Asun! ¡Soy una mierda!
¡Gauguinnnnnn! ¡Paul Gauguin! jo, qué bien que lo hayas colgado porque no lo encontraba.
¿Así que emponzoñando mi excelso diario con estupideces posmodernas, eh?
Jeje, pues la verdad es que tiene gracia, no lo vamos a negar.
pues la verdad es que tiene gracia…disimula, disimula, es la risión!!
he visto 3 veces la película,me encanta pero no he terminado de entenderla del todo,es complejísima,ahora voy a leerme el libro(se que debería haberlo hecho al revés pero bueno),la justicia,la represión,la corrupción,y un tema que no habéis nombrado que es fundamental:el sentimiento de culpa,fascinante,kafka:un 10,y otro para orson welles.saludos