No tuve más remedio que abrirla en canal. Esa maldita rana había engullido el único elixir-antídoto que podía parar mis transformaciones a medianoche…
Esta entrada fue publicada
el Jueves, 27 de Mayo de 2004 a las 13:01 y está clasificada bajo: Fotografía, Sepulcravo.
Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0.
Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.
No hay comentarios aún.