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Archivo de la categoría "Sepulcravo"

Presentaciones

Miércoles, 19 de Abril de 2006

Pasen, pasen y disfruten del nuevo diario del miserable M.R.
Algunos sospechaban con cierta algarabía de mi definitiva desaparición del mundo de los diarios tras el cierre de El barón Morguenstein presenta:, pero se equivocaban, los muy sarnosos.

Lo cierto es que el diario ya mentado no cumplía mis propósitos y finalmente acabó siendo otra cosa muy distinta al fúnebre proyecto que tenía en mente. Demasiada publicidad, demasiada paja. Pocas entradas se salvaban y la desidia iba apoderando de mí. A eso hay que sumar circunstancias personales y una realidad muy palpable que no entiendo cómo los usuarios de livejournal aún no han captado: ese formato es feo como el demonio, limitado como un fan de Rammstein y además cuenta con muchos otros inconvenientes que me niego a enumerar por pura vagancia.

No obstante sí que he rescatado algunas entradas, las únicas que ahora mismo pueblan este espacio para que no parezca tan desangelado. Eso sí, si alguna vez comentaste en ellas has de saber que tu testimonio u opinión ha sido aniquilado inmisericordemente. No me mires así; ¡me dirás cómo traslado yo todo eso sin acabar harto de diarios incluso antes de empezar¡

No me explayaré más. Haz el favor de utilizar ese enlace RSS ubicado abajo a la derecha para estar al tanto de mis correrías nocturnas que seguramente acabarás anhelando con ansiedad. O quizá no. O puede ser que…

¡Hasta la próxima!

Información

Viernes, 7 de Abril de 2006

Este es el diario del miserable Barón Mortimerius Ratkin.
Aunque… no, no me convence el término diario, ni bitácora, y mucho menos aún journal y demás anglosajonadas.

Este es el lugar donde plasmaré todo mi ocio. Dejaré constancia de los libros que leo, películas que veo, lugares que visito… También os asaetearé opiniones controvertidas acerca de cualquier cosa.

NO encontrarás sentimientos chungos, estados de ánimo catastróficos ni te contaré qué comí anoche o lo que hice el viernes con los amigotes. Tampoco te endosaré un test aneuronal argumentando que estoy aburrido. Jamás expresaré cuánto quiero a mi pareja o a quien sea, así os quedaréis con la duda sobre si tengo sangre en las venas o soy un tipo diabólico. Miserable, sí, pero al menos no un puñetero baboso.
Todo esto anda un poco verde y esta explicación se desarrollará como es debido. Hasta entonces… disfruten de este Gabinete de Curiosidades.

Disección

Jueves, 27 de Mayo de 2004

No tuve más remedio que abrirla en canal. Esa maldita rana había engullido el único elixir-antídoto que podía parar mis transformaciones a medianoche…

Autómatas Inc.

Lunes, 17 de Mayo de 2004

¿Cómo? ¿Que qué hice la semana pasada? Bueno, verás… precisamente de eso quería hablarte. Finalmente llevé a cabo aquella idea de la hipnosis y… Bueno, antes sírveme más de ese delicioso ron. ¿De dónde dices que era? Ah, sí, de Haití. Ya, ya, ya me hablaste de tus trabajadores. Sí, todo un chollo: obedientes, apenas comen o duermen… Pero, ¿qué hay de esos extraños brotes de psicosis? Sí, ya sabes, las escapadas nocturnas y esa divertida afición por derramar sangre, jeje. Claro, el ritual fue realizado impecablemente, incluso con aquellos extraños tambores (en un CD de fondo, los tiempos cambian amigo). El caso es que nada más llegar a la ciudad puse en práctica mi negocio ambulante. Sí, el del circo. El plan era sencillo: me hacía con una bonita modelo y utilizaba tus ungüentos y viles técnicas sobre ella. Luego vendría lo de montar el stand con aquella gente tan participativa. Sí, los del Circo Horreur. Los trucos de mentalismo encandilaron a todos los que por allí pasaron y cada día apenas podía atender a las demandas por problemas de aforo. ¡Jaja, aquéllos sí que fueron buenos tiempos, cuánto dinero junto! Pero después… (Espera, dame otro trago. Te lo compensaré algún día, ya me conoces, jeje) Después vinieron los asesinatos y las pesadillas. Una noche de insomnio escuché sus erráticas pisadas saliendo de la tienda. La seguí con cautela hasta aquel maloliente callejón y vi cómo ella… ella… ¡agh! No puedo relatarlo. Pero tampoco podía dejar el negocio. Ya sabes cómo es esto, jeje. Intenté amonestarla y mesmerizarla de nuevo, pero sólo conseguí acelerar el ciclo de asesinatos.

… Y finalmente nos descubrieron. Esta instantánea la sacó aquella maldita fotógrafa. Se hace llamar taiwana . Añádela a tu lista negra, haz el favor.

Bueno, así que ya sabes: todos estos malditos potingues no sirvieron para nada y yo te remuneré como es debido (o casi, sólo me faltaban algunas monedillas, jeje). ¡Así que te exijo que me devuelvas lo que te di en su día! ¿Cómo, que me vaya a dónde? ¡Ven acá, miserable, vas a saber quién es el Barón! ¡AGH! ¿Qué haces? ¡NO, A MÍ NO!

¿Cónseguirá nuestro héroe salir de ésta? No se pierdan el próximo capítulo de El Barón Morguenstein, aventuras para toda la familia.

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