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Archivo de la categoría "Notables"

Charley Bowers en la Filmoteca

Sábado, 22 de Septiembre de 2007

He de reconocer que no tenía la menor idea acerca de este personaje cuando lo vi anunciado en el programa de la Filmoteca Española. Las referencias no eran nada malas: animación en plenos años 20, obras aclamadas por André Bretón y demás lumbreras surrealista de la época… Y allí acabamos la srta. Chen y yo, en un palco casi vacío de este entrañable cine Doré.

Charley Bowers

Tras una pesada introducción en francés en la que, en lugar de proporcionarnos información de interés sobre la vida y obra del autor, nos avasallaron con datos acerca de dónde y cómo se encontraron las obras a proyectar esa misma tarde, comenzó El rey del Charlestón (Fatal footsteps), una frenética y disparatada fábula, mezcla de animación e imagen real, sobre concursos de baile y un granjero estúpido obsesionado por aprender charlestón; la familia del mismo, entre la que se encuentra un importante miembro de la tronchante Liga por la abolición del baile; zapatos-máquina de bailar de invención propia (los artilugios caseros imposibles son una constante en la obra de Bowers, junto a los huevos de diferentes aves)…

Charley Bowers 3El resto de las películas, de unos 20-30 minutos cada una, siguen esa tónica de humor estrafalario en situaciones deliciosamente descabelladas, todo ello haciendo uso de unos efectos visuales absolutamente impresionantes y aderezado por música de piano en vivo. Y todas ellas pertenecientes a la segunda mitad de los años 20, dado que a pesar de que su carrera en la animación comenzase alrededor de 1915, Bowers frecuentaba más los cafés que el estudio y fue incialmente expulsado de la industria que décadas después se rendiría a su talento. Tampoco el público del momento respondió demasiado bien a sus descabelladas propuestas, salvo el ya mencionado grupúsculo de intelectuales europeos.

Ante tamaño despliegue de talento anacrónico a uno siempre le embarga la falsa nostalgia (falsa porque podrán imaginar que sólo he visitado ese pasado en sueños) y se pregúnta cuándo diablos acabó el decoro, el buen vestir y la estética en lo cotidiano. Pero bueno, el aquí vuestro leal amigo ha localizado un suculento DVD en edición americana que pretende adquirir ahora mismo. Así que aquí os dejo, panda de rufianes tiralevitas. ¡Hasta la próxima entrada de este abominable panfleto!

Recursos:

  • Retrospectiva
  • Animación de Bowers, esta vez ya sonora, pero con las mismas constantes de su carrera:
    [youtube Z4I15-7L0ss]

Lo negro es bello

Domingo, 25 de Marzo de 2007

Curioseando con la futil intención de poner orden a mis viejos papeles, fotos, postales… me topé con este recorte de no recuerdo qué suplemento cultural o quizá de algún diario universitario de los que proliferaban por la Complutense y Autónoma. Habiéndolo releído años después la conclusión es que sería un crimen dejar que mi caos hogareño se lo trague una vez más y ¡voila!; he aquí la nueva entrada del diario más miserable y a la par elegante de la blogosfera hispana.

El texto es de Pilar Pedraza, indiscutible maestra del género fantástico-gótico dentro de nuestras fronteras. Espero que lo disfruten tanto como yo lo hice y sigo haciendo, totalmente de sintonía con el mensaje transmitido. Lean, lean…

Dead MagicianDice Gómez de la Serna que cuando el diablo actúa como prestidigitador, saca murciélagos de la chistera. Más recientemente, Leopoldo María Panero escribe, en su libro Palabras de un asesino (Libertarias, 1999): “Nada por aquí, nada por allá, como dicen los magos cuando de su sombrero extraen la cabeza agusanada de un muerto.” Portentoso. Cierto que si en lugar de otorgar al fútbol culto de latría, dando cuenta de sus más insignificantes e inanes avatares, los medios de comunicación se dedicaran a seguir los pasos creativos de Panero -pero sin que meta cuchara Sánchez Dragó, por favor- no digo yo que el número de necios fuera a decrecer, pero sí que al menos los aficionados a las cabezas agusanadas y los murciélagos, que somos una minoría respetable, saldríamos del abandono en que yacemos. Mientras se produce el esperado giro hacia una revolución cultural de signo dulcemente tenebroso, he conseguido sin ningún problema que en un documental de la Feria Internacional del Mueble, figure el interiorismo de la película Nosferatu de Murnau (1922) como ejemplo de elegancia, pureza y refinamiento romántico. No me dirán que no es un éxito, además de una prueba de que no todo está perdido. Ahora trato de inducir a una conocida agencia de viajes, a diseñar un Crucero por la Estigia, y estoy haciendo un hueco a los estudiantes de Historia de la Cultura en el Cementerio Municipal, para que puedan realizar sus prácticas. No cejaré hasta conseguir que figure en el nuevo plan de estudios una optativa de Necrología y Funebria. Estas cosas requieren apoyo y compromiso, porque ni el Ministerio ni las Consejerías están dispuestos a reconocer que la muerte es ley de vida y hay que estudiar sus misterios.

Espero con esta entrada sonsacar la sonrisilla cómplice de la abyecta tenbrinken, fiel seguidora y leal colaboradora de este auténtico milagro de las letras estatales, a la que espero tener el placer de felicitar en persona y echar alguna que otra charleta acerca de esa apasionante disciplina que propone: Necrología y Funebria, jeje.
Aquí van unos cuantos enlaces de interés:

William Wymark Jacobs (1863-1943) - La pata de mono

Domingo, 11 de Junio de 2006

Es sorprendente el recuerdo que se tiene de este autor, internacionalmente conocido por su genial y sobrecogedor relato La pata de mono, ya que en su tiempo destacó muchísimo más por su labor humorística dentro del cuento literario. Eso no quita que dedicase un buen tiempo para la producción fantástico-terrorífica, de la cual poseemos hoy día un suculento legado.

W.W. JacobsNace en Londres, pero a muy temprana edad se muda a Wapping, una agradable localidad costera de donde recibiría la inspiración para sus posteriores relatos sobrenaturales, muchos de ellos con un trasfondo fantasmal-marítimo que recuerda enormemente al maestro Hodgson. Su acaudalada familia puede costearle las dos escuelas privadas por las que transita antes de ingresar, muy joven, en el cuerpo de Correos. En esta época escribe sus primeras historias en una revista de escasa difusión subvencionada por la propia Correos. En un principio lo hace por afición y las ganancias que obtiene son meramente anecdóticas, hasta que el olfato del escritor Jerome K. Jerome lo “rescata” y lo introduce en otra revista de mucho mayor calado: To-Day. Aquí empieza su meteórica ascensión; publica una recopilación, Many Cargoes (1896), de un éxito inmediato y avasallador. Dos recopilaciones de relatos suceden a ésta e ingresa en las filas de la prestigiosa revista The Strand Magazine, donde publica, entre otros, el gran Conan Doyle. Además, se atreve con numerosas obras dramáticas y es introducido en la sociedad londinense donde pronto se convierte en un personaje solicitadísimo por su gran ingenio y buen humor.

PuñetazoUna última antología, Snug Harbor (1931), recoge todos los relatos (humorísticos y terroríficos) publicados en revistas a lo largo de su vida. Combina en muchos de ellos sus dos géneros más frecuentados con una efectividad asombrosa, haciendo gala de una inusitada pericia para la ironía y la mordacidad gracias a lo que algunos lo han comparado con el gran Ambrose Bierce, si bien el autor aquí tratado es algo más proclive para finales moralistas en los que los personajes que tontean con lo sobrenatural o los que comenten algún crimen suelen recibir un buen castigo de ultratumba. Muere de manera solitaria y algo anónima en un asilo de ancianos londinense.

La patade mono (The monkey´s paw, 1902).

“-¿Una pata de mono?- preguntó Mrs. White, llena de curiosidad.
-Bueno, en realidad no se trata más que de un pequeño ejemplo de lo que ustedes, aquí en Occidente, llamarían simplemente magia- respondió el brigadier con cierta brusquedad…”

Los White son una de las tantas familias de clase media en un típico barrio londinense, cuyo sustento proviene de una de las muchas fábricas de la zona. Padre, madre e hijo conviven con sus más y sus menos aunque siempre con un admirable buen humor. Pero toda esta jovialidad y cotidianidad desaparece con la visita de un viejo amigo de Mr. White: el brigadier Morris, recién llegado de sus viajes por la India. Aquella velada fue agradablemente amenizada a la luz de la lumbre con las historias y aventuras del recién llegado aventurero, que incluso portaba consigo uno de sus más enigmáticos trofeos: una pata de mono. El interés de la sorprendida familia crece enormemente hasta el punto de conseguir que el brigadier les ceda el extraño objeto, no sin antes ser advertidos por el militar de las nefastastas consecuencias que podría tener su uso, pues esta suerte de lámpara de Aladino tiene el poder de conceder tres deseos a su dueño, pero…

La pata de mono

No tengas miedo y pide algo, hombre

El relato se divide en dos partes: la primera incluyendo el comienzo con la rutina diaria del hogar de los White en una tarde cualquiera, la partida del brigadier bien entrada la noche, la formulación del primer deseo y el “incidente” ocurrido a la mañana ¿Qué hay abajo?siguiente. No desvelaré lo ocurrido después pues mi maldad no llega a tanto. La increible efectividad del relato reside en varios factores: lo directo de su lenguaje, sin irse por las ramas con demasiadas descripciones (como en toda la obra de Jacobs); el brutal contraste entre las situaciones joviales y humorísticos protagonizadas por la familia y los horripilantes acontecimientos acaecidos a posteriori, una vez abierta la puerta a lo sobrenatural. Contribuye también a su eficacia el seco desenlace tras las escasas páginas que abarca el cuento y la incertidumbre sobre si lo ocurrido realmente es a causa de la pata, ya que, aunque todo parece indicar que sí, el lector aún puede asirse hasta el final a un clavo ardiendo y atribuirlo todo a la casualidad o el destino.

Es considerado uno de los mejores exponentes de toda la historia del cuento de terror. No en vano, el mismísimo Bioy Casares lo incluyó en su escueta lista de cuentos perfectos (nada menos que dos) y son pocas las (buenas) recopilaciones de género que no lo incluyan. Altamente recomendado para una buena noche lluviosa, cuando el viento ulule y no sepamos distinguir entre los chirridos y crujidos de nuestro viejo mobiliario y… mejor no pensarlo, jeje.

H.C.A., 1805

Domingo, 3 de Abril de 2005

(…)

Pasó tiempo y tiempo y la sombra volvió.

-¿Cómo le va? -preguntó.

-¡Ay! -dijo el sabio-. Escribo acerca de lo verdadero, lo bueno y lo bello, pero nadie se interesa por mi obra. Estoy desesperado, porque son cosas a las que concedo gran importancia.

-Pues a mí no me ocurre igual -dijo la sombra-. Yo, mientras, engordando, que es lo que hemos de procurar. Usted no entiende el mundo y terminará por caer enfermo. Tiene que viajar. Me iré de viaje este verano. Venga conmigo. Me gustaría llevar un compañero. ¿Quiere usted venir conmigo, como mi sombra? Será para mí un gran placer el llevarle, ¡le pago el viaje!

-¡Qué disparate! -dijo el sabio.

-¡Según como se mire! -dijo la sombra-. El viajar le sentará de maravilla. Si consiente usted en ser mi sombra, todo correrá de mi cuenta.

-¡Esto ya es el colmo! -protestó el sabio.

-Pero así va el mundo -dijo la sombra-, y así seguirá -y se marchó.

Las cosas no le iban nada bien al sabio, la pena y la preocupación seguían haciendo presa en él, y sus opiniones sobre lo verdadero, lo bueno y lo bello interesaban tanto al público como las rosas a una vaca -hasta que al final cayó enfermo de consideración.

-¡Parece usted totalmente una sombra! -le decía la gente, y esto le produjo un escalofrío, porque le hizo pensar en ella.

-Lo que debe hacer es tomar las aguas -dijo la sombra, que vino de visita-. No hay nada igual. Lo llevaré conmigo, por el aquel de nuestra vieja amistad. Yo pago el viaje y usted se encarga de llevar un diario con lo que me resultará el camino más divertido. Quiero ir a un balneario, mi barba no crece como debiera -eso es también una enfermedad- y una barba es algo indispensable. Sea razonable y acepte la invitación, viajaremos como amigos, por supuesto.

Y así viajaron; la sombra hacía de señor y el señor hacía de sombra. Fueron juntos en coche, a caballo, a pie -al lado uno de otro, delante o detrás, según la posición del sol. La sombra sabía ponerse siempre en el lugar del señor, mientras el sabio no prestaba atención a semejante cosa. Tenía un corazón excelente y era sumamente cortés y afectuoso, así que un día le dijo a la sombra:

-Puesto que nos hemos convertido en compañeros de viaje y, además, hemos crecido juntos desde la infancia, ¿por qué no nos tuteamos? Sería más íntimo.

-En eso que dice -contestó la sombra, que ahora era el verdadero señor- hay mucha franqueza y buena intención, por lo que seré igualmente bienintencionado y franco. Usted, como sabio que es, sabe sin duda lo especial que es la naturaleza. Hay quien no aguanta el roce del papel gris, lo pone enfermo. A otros se les pasa todo el cuerpo si se rasca un clavo contra un vidrio. Lo mismo siento yo cuando lo oigo tutearme, es como si me empujasen de nuevo a mi primer empleo con usted. No se trata de orgullo, sino, como verá, de una sensación. Pero si no puedo permitirle que me trate de tú, con mucho gusto lo tutearé a usted, como fórmula de compromiso.

Y así la sombra tuteó a su antiguo señor.

-¡Qué absurdo -pensó éste- que yo le hable de usted y él me tutee! -pero no tuvo más remedio que aguantarlo.

(…)

La Sombra
En una pobre aldea de pescadores junto a las grises aguas del Báltico, hace exactamente 200 años, nació un niño cuyos padres eran tan pobres que lo alimentaban con historias fantásticas de hadas y brujas.

Ane Marie Andersdatten y Hans Andersen eran sumamente pobres. Cuando se casaron carecían de muebles y tuvieron que construirlos con sus propias manos, aprovechando la madera que caía en su poder. La cama del matrimonio la hicieron con los restos de un ataúd. En esa cama nació el 2 de abril de 1805 su hijo Hans Christian, en la ciudad de Odense, Dinamarca.

Auto Navideño

Viernes, 24 de Diciembre de 2004

He aquí un texto navideño en comunión con nuestro Creador y la religión que nos han enseñado que profesa. Su autor es Hugo Ball, personaje insigne del añorado Cabaret Voltaire.

Hugo Ball
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Erik Satie

Jueves, 11 de Noviembre de 2004

Autor reconocido de la bohemia francesa del “fin de siècle”, a caballo entre el cabaret, el simbolismo y los movimientos místico-religiosos como los Rosacruces, y las vanguardias (con especial énfasis en el dadá), Satie nunca se sintió completamente agusto enmarcándose en ninguna de ellas.

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Cadáveres, por favor

Lunes, 6 de Septiembre de 2004
Me gustan los relatos sensacionales, las novelas policíacas, las novelas que tratan de la muerte, del robo y de las sociedades secretas (…) Una novela en la que no ocurre ninguna muerte la encuentro una cosa carente de vida (…) un relato en el que se habla de un hombre que mata a otro tiene más interés que otro en que los personajes sólo se dediquen a hablar de trivialidades (…) una novela moral significa casi siempre una novela de crimen.

(C.K. Chesterton)

¡Claro que sí! Este tipo tiene más razón que un santo y cada vez que leo algo suyo me cae mejor. Marchando una del padre Brown para la siguiente cosecha.

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